Agentes que inciden en el deterioro de pinturas en museos

Las pinturas son las caracterizaciones más famosas que existen, puesto que existe un gran número de ellas según lo que conocemos en historia del arte.

Hoy en día muchos pintores siguen dando a conocer sus obras, pero quizás hoy día no tienen la trascendencia de otrora, aunque es indiscutible el compendio de pinturas que se ha reunido hasta ahora por los artistas conocidos.

Sin embargo, el tiempo pasa factura en estas obras de arte, ya que son muchos años los que han transcurrido desde la primera pintura finalizada, y esta como muchas otras se deterioran por distintos agentes.

Enumeraremos solo algunos agentes a los que dichas pinturas sean vulnerables, y que hace posible que artistas de la restauración estén al pendiente de preservarlas cada cierto tiempo.

Esta labor complementa a las medidas de seguridad efectuadas por los cerrajeros de elite, los cuales se encargan de la instalación de persianas que las protejan de robos, e incluso de la instalación de cajas fuertes para almacenarlas en caso de que no se encuentren en exhibición.

  1. Humedad

No es la primera vez que se hace referencia a la humedad como factor que deteriora las pinturas, y prácticamente cualquier cosa, aunque la humedad no actúa por sí sola.

Cuando existe humedad dentro de un museo, las pinturas tienen una capacidad monstruosa de absorberla, adhiriéndose hongos para los que las condiciones de humedad son propicias para proliferar.

Es por ello que muchos museos deben contar con plantas deshumidificadoras para evitar que la humedad se propague a lo largo del recinto, teniendo en cuenta igualmente que las pinturas deben protegerse con recubrimientos a base de fungicidas.

  1. Polvo

Digamos que este es el segundo aliado perfecto de los hongos para su reproducción. El polvo en este caso también hace que la pintura se ensucie y dañe su apariencia a largo tiempo, si no se remueve correctamente.

En todo caso, las pinturas tienen una norma bajo la cual se rigen en torno a la limpieza, y no debe realizarse ni con mucha frecuencia, pero tampoco dejarla de lado.

Los restauradores son los únicos que tienen acceso a este tipo de labores, ya que se trata de una tarea bastante delicada, sobre todo si hablamos de pinturas que datan de hace mucho tiempo.

  1. Incendios

Digamos que los daños por estos eventos son menos frecuentes en relación a los del polvo y la humedad. Sin embargo eso no significa que las pinturas en exhibición no deban protegerse de esta clase de siniestros

Las pinturas en primer lugar, pero una medida mucho más contundente sería implantar sistemas antiincendios en los museos, ya que cualquier chispa o eventualidad puede iniciar un incendio.

Estos protocolos involucran la instalación de detectores antihumo, regaderas contra incendio, ubicación de extintores en áreas estratégicas, y persianas de seguridad para potenciar la protección en las pinturas.

Algunas casas de cerrajeros se avocan a instalaciones de esta índole, sin embargo otros expertos en seguridad cuentan con el equipo necesario para materializar estos sistemas.