Ecovention: La intervención del arte para apoyar la ecología.

La científica, curadora y filósofa Sue Spaid acuñó el término’ Ecovention‘ en 1999 y luego ilustró su significado tres años más tarde con una exposición titulada Ecovention: Current Art to Transform Ecologies en el Centro de Artes Contemporáneas de Cincinnati.

 

Spaid define las “ecovenciones” como acciones inventivas y prácticas con intención ecológica. El objetivo de una ecovención no es interferir estéticamente con el paisaje, sino explorar cómo el arte puede contribuir, incluso en una microescala, al mejoramiento de un ecosistema dado.

El arte para transformar la ecología

El año pasado Sue Spaid se asoció con Roel Arkesteijn para estudiar el desarrollo de estas intervenciones artísticas ecológicas en Europa. Juntos, han estructurado la muestra Ecovention Europe: Art to Transform Ecologies, 1957-2017 en el Museo De Domijnen en los Países Bajos.

Los artistas presentes en el espectáculo no sólo nos recuerdan que la forma en que explotamos la tierra y sus recursos es irresponsable e insostenible, sino que también buscan soluciones a la destrucción del medio ambiente.

 

Solos o con la ayuda de las comunidades locales, han limpiado suelos contaminados, construido jardines colgantes, iniciado granjas urbanas comestibles y medicinales, desarrollado planes para compartir el exceso de comida y criar razas de pollo más resistentes.

La exposición está disponible en holandés e inglés. Informativa, impecablemente investigada y edificante. Ecovention Europe puede ayudar a convencer a muchos escépticos de que el animal humano no es una especie totalmente tóxica.

 

Una exposición inusual

Desde el punto de vista práctico este tipo de arte es una pesadilla para las instituciones y los museos, que suelen preferir el tipo de arte que viene en una caja, sale de una caja y luego es devuelto en una caja unos meses más tarde.

 

Si los artistas deciden exhibir algo vivo, ¡los museos son responsables de mantenerlo vivo! Esto significa que también puede generar insectos, polvo, vapor, etc.

 

Luego está el tema de la puesta en marcha de ecovenciones, que es otro tema espinoso, ya que exige que los artistas trabajen con políticos, científicos, miembros de la comunidad, etc., sin mencionar la obtención de permisos para colocar el trabajo.

 

La exposición es enorme, con docenas de obras de arte, todas las cuales merecen ser mencionadas, pero de las que destacaremos apenas dos de las más pintorescas:

 

Breast Plough’o’metric

Hecho de hierro forjado y madera de castaño, “Breast Plough’o’metric” es una réplica de un antiguo arado de pecho.

 

Paul Chaney, su “ecoinventor”, lo equipó con extensómetros digitales y una pequeña computadora para registrar la cantidad exacta de esfuerzo que un ser humano realiza para arar un trozo de tierra.

 

La serie Slug’o’metric

Es una serie de esculturas cinéticas que emplean tecnologías progresivamente más complejas para matar y contar el número de babosas muertas en el huerto de su jardín.

 

Cuanto más sofisticado tecnológicamente se hace cada uno de los dispositivos, se va eliminando al usuario de la acción física de matar al molusco.

 

Ambos instrumentos exploran la cuestión de medir la interacción humana con la tierra. Tanto la serie Slug’ o’ metric como el Breast Plough’ o’ metric desestabilizan la ilusión típica de que’ vivir con la tierra’ es un asunto puro y sencillo.

 

La mayoría de las obras están instaladas sin barreras ni dispositivos de seguridad, para que la interacción de los asistentes con la obra, y su significado, sea completa.